“Mi escuela prolonga su vida hasta los cuatro vértices adonde se quiebra
el día, al norte, al sur, al este y al oeste – en los cuatro puntos donde
aterriza el ojo – hay un eco hábil para entonar su canto”

Sin duda alguna, tras terminar esta etapa, siempre hay cosas que jamás olvidaremos de nuestro paso por la escuela y que nos roban una sonrisa de vez en cuando.

“Que no se olviden nunca las manos enlazadas de nuestra memoria, que no callen las voces queridas, que este cielo nos traiga la luz de aquellos días en los que fuimos formados para emprender el viaje bendito de la vida…”

Publicado en Pastoral y catequesis

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